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    <title>Cuaderno de notas</title>
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      <title>Cuaderno de notas</title>
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 <title>¿Zeitun es nuestra civilización? - práctica nº 32</title>
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<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20090112-Zaitun.jpg">null</a><br />
Mientras escribo esta oración, un niño palestino es despedazado por un misil israelí.Viena, Zeitun, Las Flores, Rafah y Buchenwald. ¿Rally terrorista?<br />
Bruno Bettelheim cuenta que los hermanos Hamber, nacidos en Viena y a principios del siglo pasado. Prisioneros judíos de los nazis, eran mano de obra esclava en Buchenwald. En un día lluvioso de octubre de 1940, fueron “bailados” por un sargento de los SS. A uno de los Hamber, al tirarse al barro se le cayeron los lentes en una zanja. Le pidió permiso al SS para recuperar sus cristales indispensables. El sargento nazi lo autorizó y Hamber se zambulló en el agua podrida de la zanja. No los encontró y se zambulló de nuevo. Lo hizo varias veces y al fin se resignó a la pérdida. Pero el SS lo obligó a zambullirse una y otra vez.  Hamber quedó extenuado y se resistió a seguir metiéndose en al agua. Pero el SS lo forzó a hundirse de nuevo en el agua. Una y otra vez, hasta que murió ahogado.<br />
El exceso de pasado.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20090112-32 b.jpg">null</a><br />
El 15 de marzo de 2003, en una acción en Rafah, en la frontera de Gaza, Rachel Corrie, una pacifista estadounidense de 23 años se encontraba con sus amigos para intentar oponerse a las demoliciones. Estaba sentada en la trayectoria del bulldozer, el conductor la vio, continuó y le pasó por encima. La excavadora le echó tierra encima y después la aplastó. Tras el asesinato, el anónimo soldado israelí sonrió y saludó a los testigos presenciales desde la cabina. No se bajó para socorrer a su víctima. Se comunicó por radio a sus superiores: “Dobby a dos, he aplastado un objeto”. El objeto era una chica de 23 años, decidida a dar todo por la paz.<br />
La selectiva amnesia del presente.<br />
Zeitun, un barrio al este de la ciudad de Gaza. El 4 de enero de 2009, soldados de infantería israelíes evacuaron a 110 palestinos (la mitad eran niños) a una escuela y les aconsejaron que permanecieran adentro. ¿Es posible encontrar refugio en el estado terrorista? 24 horas más tarde, las mismas fuerzas israelíes bombardearon repetidamente el inmueble, matando a 31 de las personas alojadas allí. La mayoría, niños y mujeres. <br />
No fue un error, fue para instaurar el terror.<br />
El 19 de diciembre de 2001, en otra escuela, la Mariano Serrano de Las Flores, en medio de la ocupación criminal hecha por la Policía Provincial de Santa Fe, Claudio Lepratti se subió a la terraza para intentar detener la represión.Dijo: “No tiren, hay pibes comiendo”. Los policías del móvil 2270 alzaron sus armas y le dispararon. Una bala le atravesó la tráquea y le mató el cuerpo.<br />
¿Hay muchas diferencias entre una villa miseria y un campo de concentración?<br />
En 1940, las Naciones Unidas no existían. Hoy, ¿sabés quién es Ban- Kimoon?<br />
El sargento de los SS que asesinó a Hamber se llamaba Abraham y Bruno Bettelheim no relata si fue juzgado. El criminal de guerra que manejaba el bulldozer que asesinó a Rachell Corrie no tuvo su Nüremberg. El autor intelectual del asesinato de Claudio Lepratti tampoco fue a juicio. ¿Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores israelí será juzgada alguna vez?<br />
El Derecho Humanitario Internacional es una caricatura hipócrita.<br />
Ahmed Ibrahim Samuni, un chico de 13 años, sobreviviente de la masacre de Zeitun, herido en el pecho y en una pierna, relató a la agencia Reuters en el hospital de Gaza: “Un proyectil impactó en casa. Salimos y vimos a 15 hombres que descendían de un helicóptero en los tejados de los edificios. Los soldados golpearon a los vecinos y nos forzaron a entrar en la escuela. Al día siguiente, gran parte de mi familia fue masacrada allí”. Ahmed cuidó  a tres hermanos durante tres días junto al cadáver de su madre y de 30 inocentes más. <br />
El rally del terrorismo de estado recorre algo más que la traza  Buchenwald-Gaza. <br />
¿Zeitun tendrá su Picasso? ¿Los israelíes podrán escribir poesía?<br />
¿El estado de Israel sucumbirá como el III Reich?<br />
La guerra está en todas partes, la responsabilidad es universal. Antes de que leás  esta nota,  otro chico argentino menor de 5 años morirá  por desnutrición. <br />
¿Estamos haciendo algo para modificar la injusticia más local?<br />
<br />
<br />
<br />
]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=42</comments>
 <pubDate>Mon, 12 Jan 2009 01:56:03 -0200</pubDate>
</item><item>
 <title>Recuperando notas (Práctica nº 31)</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=41</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20090102-4-11-07 Paula 097 copia 31.jpg"></a><br />
Indispensables encuentros provisorios en el infinito: las obras son como las mujeres<br />
A veces nos aburrimos de ellas.  Y otras, son ellas quienes nos abandonan.Escribí sólo seis notas en este cuaderno durante el 2008, los detalles de otros proyectos me absorbieron el poco espacio de libertad dejado por la sociedad de opresión.<br />
<br />
La vida es una aventura con presencias y ausencias simultáneas.<br />
<br />
Este atardecer de lluvia inicial voy transcribiendo las notas escritas a los apurones en la vieja agenda del 2008. <br />
<br />
Separar materia de espíritu es una aberración, no puedo distanciar ideas y sentimientos. ¿Se puede pensar sin sentir? <br />
<br />
La escritura estafa igual que la imagen, siempre tiene un paso en el pasado.<br />
<br />
En este mismo pedazo de tierra donde mis pies se apoyan, durante millones de años se apoyaron los pies de mujeres y hombres que desconocían la escritura. ¿La necesitaban?<br />
Al dejar intactos  la pampa, las islas y el río después de vivir tantos años en ellos, ¿no nos están expresando lo que ninguna palabra puede?<br />
<br />
Lo que no se pronuncia, también existe.<br />
<br />
Nos creemos servidos por el lenguaje, cuando la palabra no es otra cosa que la afirmación de nuestra locura suicida.<br />
<br />
No hay secretos en la multitud.<br />
<br />
]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=41</comments>
 <pubDate>Sat, 3 Jan 2009 00:56:00 -0200</pubDate>
</item><item>
 <title>Para terminar (Práctica nº 30)</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=40</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20090101-el crimen 30.jpg">null</a><br />
¿Para terminar con la explotación del hombre por el hombre no tendríamos que terminar con el trabajo?<br />
El fin y principio impuesto por el caprichoso aniversario de la tierra girando alrededor del sol  nos da alivio para imaginar una  nueva etapa.<br />
<br />
Escribo tomando los primeros mates amargos del 2009. Las sirenas de las 12, los mensajes con deseos de felicidad,  los brindis, los fuegos artificiales, los besos y abrazos no terminan  de irse. Expresiones del ritual del exceso<br />
<br />
Los pensamientos llegan y me piden que los escriba.<br />
<br />
¿Hasta dónde es honesto el disfrute de nuestra felicidad íntima mientras otros sufren la guerra? Y no hablo de Gaza, donde los israelíes superan y perfeccionan el crimen de sus victimarios nazis, sino de la guerra cotidiana, de los detalles del estado de excepción  que sufrimos segundo a segundo mis vecinos y yo.<br />
<br />
¿Cuál es la diferencia entre Ehud Olmert  y cualquiera de los jerarcas nazis?<br />
<br />
¿Los efectos de un misil caído en  Yabalia son diferentes a los provocados por una fábrica cerrada en Villa Constitución? <br />
<br />
¿Hasta dónde no soy cómplice de Ehud Olmert y de cualquiera de los criminales nazis, cuando paso con indiferencia al lado de un chico pidiendo en un semáforo?<br />
Las distancias no me hacen inocente.<br />
<br />
¿Podré entender que la relación entre el ser humano y la naturaleza no es una contradicción?<br />
<br />
¿Hasta dónde no reproduzco el crimen al servirme de la palabra?<br />
<br />
¿Acaso cada vez que compro algo innecesario no alimento a la irracionalidad capitalista?<br />
<br />
¿Para terminar con la explotación del hombre por el hombre no tendríamos que terminar con el trabajo?<br />
<br />
<br />
]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=40</comments>
 <pubDate>Thu, 1 Jan 2009 12:36:30 -0200</pubDate>
</item><item>
 <title>La poesía en la calle (Práctica nº 29)</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=38</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081228-29 a.jpg">null</a><br />
Cada obra es parte del desafío de demostrar una tesis.  En  <b>Cuaderno de notas </b>trato de demostrar la forzada mutilación del trabajo, la falsa separación entre materia y espíritu, las torpes divisiones entre lo íntimo y lo social, entre forma y contenido, entre belleza e ideología<br />
<br />
<br />
Escribo, estoy modificando el universo.<br />
<br />
Lo íntimo. En forma instintiva, desde muy chico supe que sería escritor. Mi familia quería un oficio más práctico y de inmediata resolución económica: médico o arquitecto. Pero mi forma para atentar contra la soledad estaba en la palabra escrita.<br />
<br />
Recién le contaba a Paula que cuando tenía 19 años empecé a publicar una revista que se llamaba “la poesía en la calle", allí publiqué unos poemas escritos en mi primer viaje a Centroamérica. Luego me enteré que había otra revista con el mismo nombre, así empecé a editar “la revista pobre” hasta los primeros años de la dictadura. <br />
<br />
La militancia y la dictadura cívico militar del ’76  me marcaron distintas  formas y traumáticamente. Por un lado, mis compañeros me decían que primero tenía que hacer la Revolución y después podría escribir en plenitud.  Por el otro,  la represión salvaje me mostraba en forma inmediata, lo que la sociedad estatal tarda toda una vida en mostrarte. <br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081227-29 b 1.jpg">null</a><br />
Mis compañeros relegaban a segundo nivel la función social de la literatura, algunos desconocían lo argumentado por la Kristeva, eso de que la literatura le da plusvalía al lenguaje, o lo que había dicho Ezra Pound: la poesía es el lenguaje cargado de sentido.<br />
<br />
El trauma me tuvo paralizado en la angustia de la derrota casi 30 años. No me suicidé, una madrugada de insomnio me dije que la derrota había terminado y que el sueño continuaba. <br />
<br />
Mientras tanto había acumulado cientos de páginas escritas que nadie leía, porque el mercado se negaba a publicarlas. <br />
<br />
La adolescencia me iba dejando atrás, la necesidad de hacer cosas postergadas me obligó a pasar a la acción. Fue así que otro día me pregunté:¿Qué sería lo primero que haría si pudiéramos hacer la Revolución? Le cambiaría el nombre a las calles. Así, el 11 de octubre de 1992 le cambiamos el nombre a la calle España por el de Amerindia, y Colón le pusimos “El encubridor”.<br />
<br />
Y unos 15 años  más tarde empecé con lo de “Cuadernos de notas”, después de haber escrito una novela donde me di cuenta que no sólo no había separación entre escritura y lectura, sino que ninguna de las dos precedía a la otra. <br />
<br />
Del mismo modo,  no hay separación entre lector y escritor. El escritor no existe cuando escribe, sino cuando es leído. Todos somos una parte del infinito. Y nos continuamos de manera indispensable. <br />
<br />
Así, me dí cuenta que las sendas peatonales son los renglones de un cuaderno social y cotidiano donde podía escribir mi notas y mis poemas. Me mandé y lo hice<br />
<br />
<br />
]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=38</comments>
 <pubDate>Sun, 28 Dec 2008 07:44:00 -0200</pubDate>
</item><item>
 <title>Práctica nº 28- Desde México</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=37</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081225-Abundis 28- 2- Llanto.jpg">null</a><br />
<br />
<br />
Víctor Abundis, mexicano,  amigo y cómplice de la expresión nos envía estos trabajos que dialogan con la propuesta de “Cuaderno de notas”. <br />
Desde algún lugar de la mancha urbana, en una vereda o en la web, en el sur o en el norte, una palabra se escribe y se escucha, se pronuncia y se lee. <br />
<br />
Instante en movimiento, acontecimiento. Dos seres se encuentran desconociéndose y la palabra luce como herramienta cotidiana.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081225-Abundis 28- 3- Llanto.jpg">null</a><br />
Algo ha quedado en el sendero de nuestra realidad, una huella humana entre la nada y el infinito.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=37</comments>
 <pubDate>Fri, 26 Dec 2008 00:01:00 -0200</pubDate>
</item><item>
 <title>Práctica nº 27- Sobre historia, memoria y otras yerbas (por Luis Mattini)</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=36</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081225-4-11-07 Paula 093 la imagen es un pasado a.jpg">null</a><br />
<br />
No creo recordar en mi, ya larga vida política, un momento como éste en que las palabras historia y memoria hayan sido más repetidas, casi manoseadas y a la vez tanto un significado como otro, más ignorado, o al menos tergiversado.Por ahí oí que uno de los grandes poetas argentinos, Gelman creo, propone un Congreso de la Memoria o algo por el estilo. Otras noticias hablan de una lectura jurídica de la memoria o de la historia. Algo de eso hace ese Señor Juez español, a quien no se le puede quitar ninguno de sus méritos cuando juzgó a Pinochet, pero que ahora quiere hacer un juicio al Golpe de Estado de Franco que desencadenó la Guerra Civil Española.<br />
<br />
Cabe preguntarse si los “juicios” de la historia pueden ser jurídicos, valga la redundancia. También se podría afirmar que la historia es “eterna” por así decir, ya que no conocemos su comienzo y menos aún cómo fue; en cambio el Derecho, al menos ese que conocemos, tuvo un inicio y, según la creencia que compartimos los comunistas hormonales, desaparecerá cuando se extinga la propiedad privada y el Estado. <br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081225-4-11-07 Paula 110 el crimen 4.jpg">null</a><br />
Tampoco parece adecuado juzgar a la historia con el Código Penal vigente. En este sentido es posible observar que Nuremberg, más allá de sus tremendas limitaciones, a diferencia de lo ocurrido en España, Argentina, Chile y otros países, podría decirse que juzgó y legisló al mismo tiempo. O sea los miembros del tribunal fueron jueces y parte. Una aberración jurídica desde el punto de vista del Derecho. Pero claro, el tribunal se encontró ante un hecho en apariencia inédito. A diferencia de los crímenes coloniales realizados por holandeses, ingleses, franceses españoles, portugueses, italianos, en África, Asia o América, contra pueblos no europeos considerados incivilizados, bárbaros o salvajes, la bota nazi se había atrevido a intentar aplastar a la civilizada raza blanca europea. Esa fue la peculiaridad de Nuremberg, juzgó a la raza blanca alemana por crímenes de guerra desde ángulos que excedieron lo experimentado jurídicamente hasta ese momento, por ejemplo, tratar el racismo como crimen. Y, en efecto, el racismo sólo fue considerado crimen cuando se volvió contra los blancos. Por eso la limitación principal de Nuremberg fue que juzgó sólo a alemanes y algún aliado de los nazis. El resto de los racistas europeos quedaron impunes. Al menos semejante tribunal debería haber sentado lo que se llama jurisprudencia, pero no fue así, porque que yo sepa, no ocurrió lo mismo con los posteriores crímenes franceses en Argelia o los crímenes estadounidenses en Hiroshima, Nagasaki, Vietnam o Irán, sin olvidar los crímenes soviéticos en Polonia y otros.<br />
<br />
Convengamos entonces que es ridículo pretender revisar los procesos históricos y políticos con el Código Penal de cada país. Si así lo hiciéramos nos llevaríamos más de una sorpresa. Baste recordar que al libertario judío Jesús, lo juzgó la “burguesía nacional” judía, con su propio código, por subversivo y el Imperio sólo se “lavó las manos”. Es posible razonar entonces que Jesús sintió que para derrotar al imperio Romano había que empezar por subvertir su propio pueblo. Así el cristianismo es el resultado de una formidable subversión del judaísmo. Ya veremos como esta parábola se repite en forma microscópica, claro, en la Argentina de los setenta.<br />
Para ello conviene, dejar de lado el Derecho y hablar de historia y de memoria porque esa palabra está de moda. Tengo para mí que a los argentinos nos pasa algo extraño con ese asunto de la memoria. Porque comprendo y apruebo la importancia de la memoria del genocidio judío, perpetrado por los nazis, ya condenados por suerte mucho más allá del Derecho Penal. El pueblo judío ha conservado la memoria de su victimización como pueblo, como etnia, como cultura, como lengua, religión. Hicieras lo que hicieras o no hicieras, desde recién nacido hasta anciano, serías víctima porque eras judío. Ese extremo irracionalismo es con toda precisión genocidio, porque el “crimen penado” es pertenecer a un pueblo. <br />
<br />
<br />
<b>Pero en la Argentina no fue así.</b><br />
<br />
En la Argentina no eras víctima porque fueras argentino, católico, judío o musulmán. Ni siquiera eras demasiada víctima por ser “comunista”. Recuérdese que el Partido Comunista no fue ilegalizado durante la dictadura. Sus dirigentes no fueron detenidos ni exiliados. Los militantes del partido comunista desaparecidos son muy pocos y en todos los casos porque eran muy activos en la lucha social o porque se solidarizaron con revolucionarios.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081225-3-el pasado es el presente.jpg">null</a><br />
Por eso es que, en nuestro caso, la palabra genocidio sólo puede ser usada como metáfora, en el sentido de perseguir a un grupo humano por sus “creencias”; y tiene más connotación histórica, referente al exterminio de los aborígenes que a la lucha de los setentas.<br />
<br />
Ni siquiera fuimos víctimas de un enemigo externo. Recuerdo que ese gran compañero de mis tiempos de Praxis, abogado, Aldo Comoto me comentó un día: “En Argentina la burguesía es una clase que asesina a sus propios hijos”. Elocuente como siempre Aldo, en esa oportunidad dijo algo fuerte. Parecería más apropiado hablar entonces de filicidio. <br />
<br />
También es posible observar que la clase ilustrada de nuestro país, tan apresurada para recoger palabras difíciles, sobre todo tan proclive al signo lingüístico anglo sajón, no adoptó esta precisa palabra heredada del latín, “filicidio” que se corresponde sin duda mucho más que las otras injertadas de los discursos en el ámbito internacional. En Argentina hubo, si señores, un filicidio. Además el filicidio y el parricidio simbólico es corriente en este país. Baste con leer la novela de Sigal, “El día que maté a mi padre”.<br />
<br />
Tratemos entonces de ver cómo podría ser nuestra “memoria”.<br />
<br />
Pienso que no se puede hablar de memoria, y con este tipo de fragilidades, si no vemos la historia.<br />
<br />
Claro, se puede decir que en la Argentina lo que sobra es historia, mejor dicho historiadores…sobre todo cultores del llamado “revisionismo” (Esos feriantes de textos sobre historia que saludan alborozados cuando alguien arroja bombitas de bleque o de pintura a los bustos de Sarmiento, Mitre o Roca. Parecen creer que revisionismo histórico y revolucionarios históricos son sinónimos) Pésimos discípulos de Hugo Wast, —seudónimo de Gustavo Martínez Zuviría aquel escritor revisionista enfermo de antisemitismo quien, eso sí, amaba paternalmente a los indígenas, a los “mansos” claro—, no caen en cuenta que mientras ellos ponen toda la energía en empujar para voltear el monumento al General Roca aquí, en Buenos Aires, los aborígenes vivos, reales, actuales, no “históricos”, sufren el genocidio en este momento, a  manos de los sojeros o de algunos gobernadores de  provincias. Por eso hay cierta verdad en eso de que sobran historiadores, pero estamos hablando de hechos que son contemporáneos, y usamos provisoriamente la palabra historia, solo por comodidad. Además, si nos proponemos hablar en serio, contamos también con magníficos historiadores que hacen escuela y en un futuro se ocuparán con calidad profesional de estos hechos.<br />
<br />
Lo que quiero significar ahora es que los hechos son tan contemporáneos que todavía hay cientos de protagonistas a los que deberíamos escuchar, como escuchamos esa cantinela de los pasivos testigos de la época, que están de moda impulsados por los adulones interesados de siempre, y ahora directamente pagados por el gobierno, y que se van apropiado de esa historia. Porque claro, pareciera que el hecho de no haber cometido errores, les da derecho a aceptar que bauticen con sus nombres ciertas instituciones “populares” y al monopolio de la palabra. Y no sé si es necesario aclarar que no cometieron errores porque actuaron siempre desde el balcón.<br />
<br />
Como yo soy uno de esos protagonistas, y a pesar de que como tal cometí muchos errores, o por eso mismo, voy a tirar la primera piedra. Pero insisto, hay varios miles de protagonistas que pueden tirar andanadas de piedras. Veamos entonces:<br />
Le guste o no le guste a más de uno, sobre todo a los que llegaron tarde, en la Argentina de los sesenta-setenta hubo un movimiento revolucionario. Y lo digo con todas las letras, r-e-v-o-l-u-c-i-o-n-a-r-i-o. Pero aclaremos: no lo fue por sus doctrinas, que eran diversas y las más de la veces difusas, sino porque su mayor virtud fue la decisión del hacer, no de "mandar a hacer" o "pedir que se haga", no de vivir con petitorios, no de reclamar a otros, no de pedigüeñar al Estado, sino del hacer, de tomar en manos propias los asuntos políticos y sociales y, claro, también de intentar tomar el poder con sus manos porque lo creíamos necesario. Todo eso conforma lo revolucionario, hechos, no programas en el papel ni ideologías borrachas de palabras. Hechos, los "setentas" fueron hechos. Podemos admitir que esos hechos a veces intentaban ser explicados con largos discursos, para que la trascendencia de la oralidad justificara la inmanencia del accionar. Pero no dejaban de ser hechos.<br />
<br />
A ellos, a esos que no realizaban una marcha todos los días, financiada con recursos estatales, para pedirle al Estado que haga tal cosa, sino que se organizaban para hacer, con recursos financieros propios (legales o “ilegales” porque nunca se creyeron en el “estado de derecho”); a ellos, que no confundían el Estado con el socialismo, a ellos que no marchaban con banderitas con imágenes del Che como si fueran a catecismo, para colmo "nacional o popular", sino que llevaban la bandera con la estrella roja de cinco puntas, cada una uno de los cinco continentes, simbolizando la desaparición de las naciones, el Estado y los caudillos de derecha o izquierda; a ellos que imaginaban en cientos de detalles como sería el soñado socialismo, desde como serian las viviendas, la forma de reunirse a comer, de vestirse, trabajar, y de la inconmensurable libertad para el arte, las formas del amor, en fin, a ellos, que hicieron de la militancia una forma de vida, una manera de vivir existencialista que ya contenía embrionariamente el comunismo; a ellos que la sufrían y la gozaban; no a los testigos que la miraban de afuera cuidando no ser salpicados, a ellos, digo, a los protagonistas sobrevivientes, se les puede preguntar por qué creen que fueron reprimidos de esa forma atroz con la institucionalización de la desaparición forzada de miles de activistas. <br />
<br />
También a ellos se les podría preguntar cómo sienten este tratamiento jurídico y explicaciones de irracional institucionalidad a tamaña represión a esa enorme riqueza de sueños y proyectos políticos sociales.<br />
<br />
Porque, en efecto, uno de ellos, de los protagonistas, el escritor Caparrós, afirmó hace poco que banalizar los hechos, (yo agrego demonizar a los actores), de modo tal que decir que una banda de demonios uniformados reprimieron con bestialidad, secuestraron y desparecieron a grupos de chicas y muchachos, vírgenes e inocentes, que sólo pedían ciertas mejoras económicas o sociales, ignorando sus proyectos de sociedad, es hacerlos desaparecer de nuevo.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081225-4-27.jpg">null</a><br />
Entonces no es ocioso preguntarse de qué “memoria” se habla. Quizás se trata de conservar la memoria de las desapariciones. En tal caso sería como encerrar la vida de esas personas bajo la categoría de “desaparecidos”. No puedo evitar pensar en mi hermano Rodolfo, además de compañero, militante del PRT, combatiente del ERP, sindicalista, de tan chispeante humor y plenitud de vida, que cuando veía una gran obra privada, un gran hotel por ejemplo, digo, esas construcciones de lujo para usos superfluos que hoy admiran los yuppies en Puerto Madero, él decía, “Fa!! Que lindo, qué maravilla!!! Cómo van a llorar cuando se lo expropiemos para hacer un hospital de niños”. Pienso que ponerlo en la memoria como “desaparecido” es negarle esa potencia creadora. Como dice Caparrós, es desaparecerlo definitivamente. Así planteada la memoria es, en el fondo admitir la derrota más absoluta. Sería memoria de la derrota. (La única virtud de la derrota es que es la madre de la victoria) pero entonces no es cuestión de memoria sino de recordar hechos con motivos pedagógicos, es decir para aprender de los mismos.<br />
<br />
No, la memoria no puede ser una lista de nombres con la categoría de “desaparecidos” palabra que pareciera reemplazar al ataúd. La memoria sobre hechos que ya están siendo historia, no es ni esa lista macabra, ni los textos de programas ni los bla, bla de la época: La memoria no puede ser la trascendencia de esas listas, esos programas, esas ampulosas declaraciones, esas teorías, esas doctrinas, cada una válida o no, según época y sólo atendibles, recopilables, rescatables para análisis racionales y estudios específicos. No, no, de ninguna manera, la memoria deberá recopilar el recuerdo vivo de cada uno de ellos en la inmanencia de sus actos, en su “hacer”, en sus pasiones, en sus “locuras”, en sus sueños imposibles. Porque esa es su herencia viva, no “desaparecida”, porque lo fundamental de esa época, insisto, fue la inmanencia, la acción, el hacer. Y convengamos que “el hacer” es la carencia mayor de nuestros días.<br />
<br />
Precisemos señores: el Terrorismo de Estado fue incalificablemente nefasto y el método de la desaparición de personas espantosamente criminal. Pero no fue “irracional”, logró al menos parte de un propósito inesperado de lo pensado racionalmente, y sin embargo eficaz como objetivo reaccionario. Logró que durante décadas posteriores a la dictadura, incluso con gobiernos diversos, todo “programa”, toda acción “revolucionaria”, qué va!, incluso “reformista”, estuviera atravesada por los “desaparecidos”, por explicar perseguir y buscar “justicia” con los desaparecedores, sea ésta la cárcel o el paredón. Pero no por la decisión de hacer justicia, sino de “pedir” justicia, Así se consagró un tipo de activismo caracterizado por haber reemplazado “el hacer” por el pedir. O sea, esa “izquierda” o ese “progresismo” centró la actividad política, los programas y las acciones, no en continuar, incluso renovar, recrear, la obra de los desaparecidos, sino en su “culto”. <br />
<br />
No se dedicó tanto a pelear la justicia social como habían hecho ellos, sino a pedir justicia con el destino de ellos.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20081225-Jefatura 5.jpg">null</a><br />
Y en esa notable deformación de objetivos, es impresionante como este activismo aprendió la regla de oro de la democracia preñada de sindicalismo: (los viejos recordarán la expresión traída de la experiencia de la clase obrera inglesa: tradeunionismo): ejercer el derecho al reclamo, a la petición, a ser “escuchados”. El método de lucha política excluyente es hoy el electoral y su complemento, el método de lucha social casi excluyente es la marcha tradicionalmente tradeunionista, la gran fanfarria, matizado con el corte de calles. Esta fuerte combinación es tan funcional al sistema político actual que el Estado ha creado los instrumentos para incentivar o contrarrestar, según convenga en cada caso. Es notable como el gobierno, al apropiarse y declamar el sentido trascendente de la lucha de los setentas, el sueño de lo imposible, o sea lo épico, espectacular, inalcanzable incentivando e institucionalizando la memoria de los desaparecidos como tales, como desaparecidos y el “castigo” a los culpables, sólo a los uniformados, claro, sin incluir a los responsables civiles del Terrorismo de Estado, logró anular el recuerdo de la inmanencia, la presencia de aquel potente cotidiano, posible, alcanzable, concreto "hacer", que fue el rasgo distintivo del guevarismo y la causa de fondo de la respuesta filicida y terrorista de las FF.AA. como instrumento de la clase dominante nacional en su conjunto. Qué “coincidencia”....el Imperio, como Poncio Pilatos hace dos mil y pico de años, se lavó las manos. <br />
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]]></description>
 <category>General</category>
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 <pubDate>Thu, 25 Dec 2008 10:46:54 -0200</pubDate>
</item><item>
 <title>Práctica nº 26 - El paso de los gorriones</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=35</link>
<description><![CDATA[El banco es el clásico de las plazas, listones de madera dura atornillados al soporte de hierro fundido. La mano se abre y se cierra en el bracito alzado, sobresaliendo apenas de la manga del saco rojo. En medio de la bandada de palomas esperando más semillas.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20080921-4-11-07 Paula 092 el es.jpg"></a>Silencio retoñando palabras. <br />
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El banco es igual a los 8 que rodean en círculo al Palomar. La mano minúscula desperdigando saludos es la de un bebé. El banco, es el único donde todavía cae sol  en esta tarde de invierno y martes. El chico se aferra con una mano a un listón desbarnecido y alza la otra para saludar. <br />
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Las palomas urbanas son las de siempre. Caminando ese compás nervioso, barrigonas y con las manos tomadas en la espalda. Como escribió Cortázar que decía André Gide. <br />
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Algo asombra, estremece al niño superando las fronteras de la materia. El ademán de la vida atraviesa el momento de esta tarde de invierno. Que parece repetida y  no lo es. <br />
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Las siluetas amotinadas de los árboles en el trasluz, los colores que "deben ser" en las paredes del club de la pasión, un carrito con dos cirujas atravesando el parque, unos chicos que juegan a la pelota en un claro, la corneta del churrero, el tránsito callado de Pellegrini, esa pequeña nube de algodón turbio acercándose al sol sobre las copas de los algarrobos, la malla cuadriculada de alambre galvanizado nº 12 y ½ cercando la gran jaula abierta, la señora que desteje un pulover y va ovillando la lana celeste en el banco de la derecha, los molinetes de plástico quietos a un costadito del kiosco donde venden maíz, la chica incitando a su hijo a pedalear el triciclo, la madura pareja de profesionales políticamente correctos haciendo su caminata diaria, las tejas que faltan en el techo del Palomar. Y esa manita girando, abriendo y cerrándose a  mi costado, en la minuciosidad de lo perdurable. <br />
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En el banco, pendiente de los movimientos del niño, hay un hombre escribiendo en una libreta. El hombre soy yo. El chico tiene 8 meses, todavía no sabe caminar, se llama Bruno y es mi hijo. <br />
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Las palomas, en ese grisáceo tan de los'50. Sus cuellos tornasolados y como pistones de una máquina desconocida, las sombras en el cemento  ceniciento y la ternura de Bruno saludando, asomándose a algo que la <br />
brutalidad de  años de civilización me impiden apreciar. <br />
 <br />
Brújula del exceso justo, algo natural y profundo lo está haciendo vibrar. Deja huellas en su ser, estremece su piel, carga ilusiones en su mirada, sonríe en su boca y agita el suceder. La señora que desteje en el banco de al lado se maravilla también, encendida en la misma hondura. Comparte con mi hijo algo que desconozco. <br />
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Las palomas gorgotean desesperadas su hambre ausente sobre el pavimento. Indiferentes. Me siento estúpido y molesto. Bobo como las palomas. Irritado con ese orden piadoso. <br />
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Entonces, de una, las palomas alzan vuelo imprevistamente. Un lento  torbellino de polvo, hojitas secas y plumas desprendidas nos envuelve. <br />
<br />
Indomable, en el borde del acontecer, Bruno se sobrepone al estrépito. Insiste, sigue saludando con la misma alegría. Gesticula sílabas incomprensibles, gira, abre y cierra su manito. ¿A quién? <br />
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Habla con el gorrión solitario que brinca al borde del cantero. Y que yo no había visto, aturdido con mis prejuicios sobre las palomas. <br />
<br />
La señora de la lana me mira diciéndome lo que las palabras no pueden. <br />
<br />
Pero la vida quiere darme más. Entusiasmado con su amigo pájaro, Bruno se suelta del banco, da su primer paso, avanza hacia él, agita sus brazos y se paraliza en medio del veredón. Como si toda la inseguridad del mundo hubiera caído sobre la dulce cosita que es. El enano me mira espantado, pide auxilio. Lo ayudo a llegar a mi regazo. <br />
<br />
El territorio de la infancia regresa de la mano de mi hijo. <br />
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Como un pájaro a punto de volar.<br />
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]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=35</comments>
 <pubDate>Sun, 21 Sep 2008 01:23:32 -0300</pubDate>
</item><item>
 <title>Práctica nº 25 - Rock de combate</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=34</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20080902-100_205 pract 25.jpg"></a><br />
Una quietud móvil fascina. Inconsolable locura al filo.<br />
Arden así mis sueños,  inexactos como un huevo.<br />
Salvaje espejismo: la tenuidad sutura el megapenar.<br />
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No monta al silencio para ser canción.<br />
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Arremolina gracia, fulgor. Su impulso dilata el despertar.<br />
Criaturita inicial,  memoria descalza, airecito, cicatriz: <br />
esa estrella desdoblada presume la muerte del suicidio.<br />
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La victoria siempre va desnuda<br />
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Material y etéreo desliz, restalla mi aliento tenaz.<br />
Olvido  la caricia en el desguace de la derrota,<br />
vísceras del alma y al borde de la Revolución, subo de rodillas<br />
<br />
Una alegría resplandece. <br />
<br />
]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=34</comments>
 <pubDate>Tue, 2 Sep 2008 18:29:47 -0300</pubDate>
</item><item>
 <title>Práctica nº 24- Las desapariciones</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=33</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20080324-100_9199_edited 24 a.jpg"></a><br />
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Miles de muertos sin sepultura deambulan por la Pampa argentina. Son los desaparecidos de la última dictadura militar.<br />
La dictadura del general Videla aplicó en escala jamás vista la desaparición como arma de guerra. La aplicó, pero no la inventó. Un siglo antes, el general Roca había utilizado contra los indios esta obra maestra de la crueldad, que obliga a cada muerto a morir varias veces y que condena a sus queridos a volverse locos persiguiendo su sombra fugitiva.En Argentina, como en toda América, los indios fueron los primeros desaparecidos. Desaparecieron antes de aparecer. El general Roca llamó conquista del desierto a su invasión de las tierras indígenas. La Patagonia era un espacio vacío, un reino de la nada, habitado por nadie.<br />
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<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20080323-100_9198  el pasado el presente.jpg"></a><br />
Y los indios siguieron desapareciendo después. Los que se sometieron y renunciaron a la tierra y a todo fueron llamados indios reducidos: reducidos hasta desaparecer. Y los que no se sometieron y fueron vencidos a balazos y sablazos, desaparecieron convertidos en números, muertos sin nombre, en los partes militares. Y sus hijos desaparecieron también: repartidos como botín de guerra, llamados con otros nombres, vaciados de memoria, esclavitos de los asesinos de sus padres.<br />
<br />
Eduardo Galeano]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=33</comments>
 <pubDate>Mon, 24 Mar 2008 15:30:38 -0300</pubDate>
</item><item>
 <title>Práctica nº 23 - ¡¡¡ LAS PAREDES SON NUESTRAS!!!</title>
 <link>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=32</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20080101-bicicleta_edited.jpg"></a><br />
Nos solidarizamos con los compañeros Fernando Traverso y Moncho Cuenca, quiénes fueron detenidos por la Policía Provincial el pasado 19 de diciembre en la calle Lepratti (ex Roca) mientras hacían obra en repudio a los crímenes realizados por las fuerzas represivas el 19 y 20 de diciembre de 2001.Repudiamos la persecución ideológica hecha por la policía al valerse del Código de Faltas para defender el nombre del genocida Roca.<br />
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Exigimos al gobierno provincial a que supere el vaciamiento cultural de nuestra provincia y que su gestión cultural sea herramienta indispensable para que la explotación del hombre por el hombre deje de ser una realidad.<br />
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Santa Fe es la tierra que vio nacer  a hombres como el poeta Paco Urondo,  el escritor Ernesto Guevara,  el cineasta Fernando Birri y acontecieron obras como “Tucumán Arde”.  Es nuestra responsabilidad asumir estos ejemplos.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20080101-las paredes 3_edited.jpg">null</a><br />
Nos comprometemos a reafirmar nuestro derecho a la libertad de expresión haciendo obra en espacios públicos.<br />
 <br />
Invitamos a los trabajadores de la expresión y todos los integrantes del campo popular a firmar este documento y a sumar obra.<br />
<a href="http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/media/1/20080101-7_edited.jpg"></a>]]></description>
 <category>General</category>
<comments>http://www.hugoalbertoojeda.com.ar/nota/index.php?itemid=32</comments>
 <pubDate>Tue, 1 Jan 2008 16:10:52 -0200</pubDate>
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